
En 12 minutos, entre el 44 y el 56, se anotaron los seis goles del partido. Fue frenético, un momento corto pero intenso.
Debió ser una jugada sorpresa la que le diera el primer gol a los azulgranas, cuando en el cobro de un tiro libre Gabriel Pereyra engañó que iría con el disparo al arco, en vez de eso buscó a Muñoz Mustafá, sin embargo el defensa no le pegó al balón en su intento de remate, pero engañó al portero y el balón entró al arco. Eso fue a los 44 minutos. Vino el descanso y después un fuego incendiario de futbol. Como si hubiesen regado pólvora en el mediotiempo y con el silbatazo le hubieran encendido con un fósforo.
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